Cuando las jornadas culturales se llevaron a cabo, pudimos observar una pequeña luz al otro lado del túnel en el que nos encontrábamos en esa entonces, lo que produjo una sensación de ilusión positiva.
Sonreímos nos preparamos a trabajar y ha desarrollar todos nuestros sueños, creímos que se había encontrado la formula para que la gestión cultural pueda llegar a cada uno de los rincones en los 9 departamentos del país.
Lamentablemente solo eran escenarios teóricos y demagógicos. Hasta la fecha no ha sido posible una definición de cultura genuina y de libertad, mucho menos resultados.
La cultura constituye una dimensión fundamental del proceso de desarrollo y contribuye a fortalecer la independencia, la soberanía y la identidad de las naciones.
El crecimiento se ha concebido frecuentemente en términos cuantitativos sin tomar en cuenta su necesaria dimensión cualitativa, es decir, la satisfacción de las aspiraciones espirituales y culturales del hombre. El hombre es el principio y fin del desarrollo. Toda política cultural debe rescatar el sentido profundo y humano del desarrollo. Para ello se requieren nuevos modelos y es en el ámbito de la cultura y de la educación en donde han de encontrarse.
No hemos avanzado nada, estamos peor que antes nos sentimos fracasados ojala que pudiéramos hablar sin tapujos ni mentiras, en nuestro bello país que tiene tan grande y frondosa su multiculturalidad, es un naufragio a nuestras esperanzas tanto de integrarnos como de desarrollar una identidad artística en este mare magnum de culturas y comunidades .
Como dice el maestro Néstor García Canclini: Si la sociedad, en su conjunto, no es consciente del grado de participación que debe ir construyendo para su desarrollo social-cultural, corremos el peligro de perder la esencia, deteriorando y desarticulando el rico potencial social y cultural que poseemos, en contra del propio desarrollo.
Sólo por amor a los desesperados conservamos todavía la esperanza, decía Walter Benjamín. Agregaré que también es posible justificar la solidaridad, como artistas, escritores y científicos, en tanto disfrutamos de cierta emancipación, o al menos tenemos interés en que sigan formando parte de la vida social la emancipación y la renovación de lo real, eso que se nombra utopía.
Para colmo de los males algunos “consejer@s” han aprovechado la situación de desfase y/o desubicación en nuestra relaciones sociedad civil – estado para convertir esta puerta semi abierta en la posibilidad de encontrar trabajo y beneficiarse individualmente, olvidándose que los consejos de cultura departamentales fueron diseñados como colectivos de apoyo y dirección para el desarrollo de arte y la cultura .
Y aun peor han confundido el mandato de control social que tenemos como representantes consejeros como arma de venganza a sus frustraciones personales.
El control social es el conjunto de prácticas, actitudes y valores destinados a mantener el orden establecido en las sociedades. el control social incluye formas no específicamente coactivas, como los prejuicios, los valores y las creencias.
El Control Social es una expresión avanzada de ciudadanía sustentada en motivaciones cívicas, éticas y responsables de las/os ciudadanas/os en búsqueda de la transparencia del poder público en la ejecución de obras, toma de decisiones, servicios, y, otros que garanticen el buen vivir.
Se ha confundido lo que el Control social debería desarrollar y se ha usado para presionar haciendo daño, discriminando y aprovechando estos cuartos de hora que tienen las personas que se escudan en la política para conseguir lo que personalmente a través de su capacidad, experiencia y formación no pueden realizar.
Lamentablemente no hemos podido avanzar, hemos estado girando como huayronkos perdimos el rumbo. La mayoría de los involucrados no tiene la verdadera significación de la gestión cultural, estamos desubicados debemos con urgencia rescatar ese conjunto de acciones que potencian, viabilizan, despiertan, germinan y complejizan los procesos culturales dentro de su particularidad y universalidad de acuerdo a Guedez y Menéndez
Para terminar recordemos tambien a Claudio di Girólamo Carlini cuando la definia asi:
“La cultura es el resultado inasible y misterioso, de innumerables fuerzas que se conjugan chocando, entrelazándose, negándose, asumiéndose y desgarrándose, en un acontecer continuo, en el cual se relacionan seres humanos, entorno y obras, para dar forma real a la vida”.
Que pena, una vez mas hemos perdido el tiempo, hemos desarrollado la falsedad y estamos tratando de seguir engañando, no lo hagamos mas.
20 de abril de 2011
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